Irene había estado durmiendo con Diego esos días y no había sido la primera vez que vio sus mensajes a Lola. No era que estuviera fisgoneando; simplemente, cuando él se bañaba, su celular quedaba sobre la mesa y las notificaciones iluminaban la pantalla automáticamente. Irene lo miraba de reojo. Era un mensaje de Lola.
[Te extraño, ¿cuándo vuelves?]
Irene sonrió con desdén. A los pocos segundos, Lola envió otro mensaje.
[Me encantó el regalo que me diste la última vez.]
Irene se levantó y puso e