POV Lanya.
Terminaba el trabajo completamente agotada.
Mis manos todavía dolían por tantas horas limpiando, organizando y ayudando en la cabaña, pero aun así, cuando miré a mamá dormida sobre el viejo sillón junto a la ventana, sentí ternura.
Se veía tan frágil. Tan cansada.
Últimamente su salud era cada vez más delicada, y aunque ella intentaba sonreír frente a mí, yo sabía perfectamente que estaba sufriendo.
Por eso quería consentirla un poco.
Aunque fuera con algo pequeño.
Aunque fuera solo