POV NINA
Una hora más tarde, finalmente conseguí el alta médica para mi hijo.
Agustín estaba dormido.
Lo cargué con cuidado entre mis brazos, acomodando su pequeña cabeza contra mi pecho.
Todavía tenía el rostro pálido y las pestañas descansaban sobre sus mejillas. Lo miré durante unos segundos y sentí una punzada en el corazón.
Salí del hospital con él en brazos y caminé hacia el estacionamiento.
Pero entonces lo vi.
Augusto estaba junto al automóvil.
Parecía agotado. Tenía el cabello desordena