POV Augusto
—Ven a verme. Estoy llegando a la ciudad. Iré a tu departamento. Tenemos que hablar.
Leí el mensaje una vez.
Luego otra. Y otra más.
Mis manos comenzaron a temblar.
Mi corazón golpeaba con tanta fuerza que sentía dolor en el pecho.
Durante estos días sin ella había intentado sobrevivir.
No vivir. Sobrevivir.
Porque desde el día de su funeral todo había perdido sentido.
Despertar no tenía sentido. Comer no tenía sentido. Trabajar no tenía sentido. Nada lo tenía.
Y aun así, dentro de m