POV Lanya
Al día siguiente desperté temprano.
La luz apenas entraba por la ventana, pero yo ya tenía los ojos abiertos, mirando el techo, sintiendo algo extraño dentro de mí.
Augusto había salido del hospital.
Cuando lo supe, una parte de mí sintió alivio inmediatamente. Por más daño que nos hubiéramos hecho, por más heridas abiertas que existieran entre nosotros, no podía negar que me importaba. Saber que estaba bien calmó una angustia que había intentado ignorar toda la noche.
Pero no podía qu