Pov Augusto
Colgué la llamada lentamente, pero mi mano temblaba.
El silencio de la habitación se volvió insoportable apenas aparté el teléfono de mi oído. El monitor seguía marcando el ritmo constante de mi corazón, pero yo sentía que algo dentro de mí estaba fallando.
Miedo.
Hacía mucho tiempo que no sentía un miedo tan real.
Nina siempre venía.
Sin importar cuánto discutíamos, cuánto la hería o cuántas veces destruía lo poco bueno que había entre nosotros… ella siempre terminaba apareciendo.
P