POV NINA
Augusto corrió detrás de mí.
Pero yo no podía quedarme allí. No podía seguir escuchándolo.
No podía mirar su rostro un segundo más sin sentir que algo dentro de mí se rompía.
Corrí como si estuviera huyendo para salvar mi vida.
Y, en cierto modo, eso era exactamente lo que estaba haciendo.
Porque aquella verdad estaba acabando conmigo. Me dolía muchísimo.
Mis ojos estaban llenos de lágrimas, pero me negaba a dejarlas caer.
No quería llorar frente a él.
No quería darle la satisfacción de