POV AUGUSTO
Estaba sentado en uno de los pasillos del hospital, con los codos apoyados sobre las rodillas y las manos entrelazadas con tanta fuerza que sentía los dedos entumecidos.
Llevaba horas allí.
Quizá demasiadas.
Pero no podía irme.
No podía alejarme de mi hijo mientras su vida pendía de un hilo.
Cada vez que escuchaba pasos acercándose, levantaba la cabeza con desesperación, esperando encontrar al médico que me diera alguna noticia.
Hasta ese momento, nadie había podido decirme nada defi