POV Lanya
Nos agachamos de inmediato, el instinto nos obligó a movernos antes de siquiera entender del todo lo que estaba pasando.
El sonido del disparo todavía resonaba en mi cabeza como un eco imposible de apagar.
Tenía el corazón golpeándome el pecho con tanta fuerza que sentía que en cualquier momento iba a romperse.
Si mi madre está ahí…
Ni siquiera pude terminar ese pensamiento.
De pronto, sentí unos brazos rodeándome con fuerza.
—¡Lanya!
Me giré con un sobresalto.
Era Damiano. ¿Él… aquí?