Isabella no respondió. Se limitó a mirar a Natalia con los brazos cruzados, mientras sus ojos estaban cargados de una mezcla de resentimiento y desafío.
Natalia, quien intentaba concentrarse en hacer correctamente sus posturas, finalmente perdió la paciencia. Se giró hacia Isabella, su expresión era una mezcla de irritación y desafío.
—¿Qué rayos me miras tanto? —espetó, dejando caer los brazos con exasperación.
Isabella siseó entre dientes, su voz era apenas un murmullo cargado de veneno.
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