Natalia y Simón se giraron al unísono al escuchar un ruido en la puerta. Keiden estaba allí, de pie, con los brazos cruzados y una expresión que mezclaba tensión y descontento.
Sus ojos recorrieron la escena, deteniéndose unos segundos más de lo necesario en la proximidad entre ellos.
—Lamento interrumpir, pero… Roberto está preguntando por ustedes —dijo, forzando una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
Natalia vio la oportunidad perfecta para alejarse. Con un paso firme y decidido, se apar