Isabella se volvió hacia Simón y lo tomó del brazo para que avanzara, ya que se había quedado plantado en la entrada con una expresión sombría, pero su prometida tenía los ojos en Keiden con una sonrisa ladeada que para él pasó desaparecida.
—Vaya… un rostro nuevo en la adquisición —comentó Isabella, haciendo que Simón perdiera brevemente el contacto visual con el hombre rubio—. Y parece ser uno de los más caros, además.
—Más bien parece ser un acosador —murmuró entre dientes, molesto al ver có