El día de Isabella no podía empeorar más.
Tras el escándalo en el club Ébano y Marfil, donde sus “amigas” se habían deleitado viendo cómo perdía los estribos, terminó siendo escoltada fuera del recinto por un empleado con expresión de lástima contenida.
Mientras caminaba tambaleándose hacia su auto, intentó marcar el número de sus padres, sus únicos aliados incondicionales desde siempre.
Ellos estaban en alguna parte del mundo, disfrutando de sus interminables viajes, pero Isabella no pensó