La pregunta flotó en el aire como una bomba más, dejando a todos sorprendidos. Hailey sintió que su rostro se calentaba, y un nudo se formó en su garganta.
Simón estaba procesando todo lo que su hijo había dicho. Hizo una mueca y lo miró por un momento, sorprendido por la pregunta tan directa.
Sus ojos se suavizaron al instante, aunque la incomodidad seguía dibujada en su rostro. Nunca imaginó que la situación se complicaría de esa forma.
–No... –dijo, dudando un segundo, como si tratara de