La casa ardía con furia, como un monstruo insaciable que devoraba todo a su paso. El rugido del fuego se mezclaba con las órdenes apresuradas de los bomberos y los gritos de los vecinos que observaban desde una distancia prudente.
Simón respiraba con dificultad, el calor abrasador golpeándolo con fuerza mientras trataba de avanzar. Apenas había sacado a Nathan y Ariana al exterior cuando una columna de fuego bloqueó la salida que acababa de abrir.
El crujido ominoso del techo a su alrededor l