El señor Parker permaneció unos segundos en silencio, observando cómo la criada luchaba por mantener la compostura.
La sala estaba en completo silencio, salvo por el tenue susurro del aire acondicionado y los murmullos nerviosos del público. Luego, el abogado se acercó un poco más al estrado, su expresión calmada pero inquisitiva.
—Señora Beltrán, ¿puede detallar qué ocurrió exactamente la noche en que la señorita Isabella perdió a su bebé? —La firmeza en su voz dejaba claro que no aceptaría