Dos días pasaron luego de aquella hecatombe, Aitor había tenido que trabajar día y noche sin descanso para regresar los fondos a sus inversionistas, se sentía agotado físicamente, y devastado por dentro.
Ni siquiera había podido reunirse con Aby como lo planeó, pero tampoco podía quedarse con esa sensación de incertidumbre de no saber nada de ella, ni de Jake.
Así que enseguida buscó por internet la empresa de eventos donde ella trabajaba, miró los números de teléfonos, y de inmediato marcó,