Aitor llegó a su apartamento, con la mirada llena de tristeza, ni siquiera había tenido tiempo de despedirse de Jake, sentía una opresión en el pecho. Al entrar resopló al ver a su madre dentro.
—Te dije que no quería hablar contigo.
—No puedes seguirme ignorando Aitor, soy tu madre —rebatió ella, habló en voz alta. —¿Qué pasó con Abigaíl? ¿Te reconcíliate con ella?
—No pienso hablar de eso contigo. —La miró con atención. —¿Vas a correr donde el viejo Hamilton a hacer otro acuerdo por dinero?