Capítulo 30: Como un espía.
Una semana después.
—¡Santos recórcholis, Batman! —exclamó Jake, jugando con Aitor, él le había traído los muñecos originales de su héroe favorito.
—¡Al batimovil, amigo! —dijo Aitor sonriente, durante estos años jamás se había sentido tan feliz como en ese momento, compartiendo con su hijo.
Jake se recuperaba bien de la operación, y Aitor intentaba hacer todo lo posible por estar las tardes con su hijo, pero había ocasiones que no le era posible, pero el tiempo que compartían juntos: jugaba