—Esteban, yo… —dijo Scott al verlo
—Iré a la mansión, necesito ocuparme de un tema urgente, ¿Podrías cuidarla?
Scott le miró confuso
—Claro que sí.
—Bien, volveré más tarde.
Esteban se detuvo y miró a Valentina en aquella cama, lucía tan débil, y su corazón se empedeció, luego salió, Scott se mostró consternado y tuvo el presentimiento de que, en realidad, Esteban no quería tanto a Valentina, y Scott sintió que eso podría ser algo bueno. Se sentó al lado de ella, y llamó a Alicia, quería sa