—¡Por favor! ¡Suéltalo, Scott! —exclamó Valentina y su herida dolió, haciendo que se quejara, al escucharlo, Scott dejó a Esteban
—¿Estás bien? —exclamó Scott acercándose a ella y al instante, Esteban lo empujó para alejarlo
—¿Acaso no entiendes que es mi prometida? No te metas entre nosotros.
—¡Basta, Esteban! ¿Qué es lo que te sucede? —exclamó Valentina al verlo actuar de una forma tan irracional y salvaje.
—¡Yo soy tu prometido, Valentina! ¿Acaso lo olvidaste? Tú eres mía, y este desgrac