Scott y Valentina habían vuelto de su efímero viaje de luna de miel, lo decidieron así, porque no querían dejar solo por mucho tiempo a Henry, él era muy pequeño y Valentina sabía que extrañaba a su mamá.
Ellos estaban en la habitación, ella cargaba a su hijo, arrullándolo y colmándolo de dulces besos, Scott se acercó y besó la frente del niño
—¿Cómo te portaste, mi amor? ¿Bien? —exclamó Scott, mientras el bebé balbuceaba
Cuando Alicia entró, estaba feliz de verlos de vuelta
—¿Cómo ha estado