—Bien, debo ir a recoger mi traje, que mande a comprar para mi boda —dijo Scott con una gran sonrisa, mientras aún sostenía a Valentina entre sus brazos
—Más te vale llegar a tiempo a la boda, Scott.
Él rio y asintió
—Estaré antes de que llegue nadie, lo que más anhelo ahora es ser tu esposo, y después te llevaré de luna de miel.
—No me has dicho a donde iremos.
—Ah, es que es una gran sorpresa, ya lo verás, es un hermoso lugar.
Ella asintió curiosa, él besó sus labios, y luego se fue, deb