—¡¿Cómo pudiste?! ¡Mataste a mi niña! —exclamó Diana con furia y dolor al ver a Lucius ante ella, que temblaba de miedo, intentando huir
—Lo hice por los dos, ella iba a revelar nuestro gran secreto.
—¡Eres un demonio! ¡Eres un infierno! —exclamó Diana—. Estás acabado.
Lucius se levantó, y de pronto, salió corriendo por la cocina, hasta el jardín trasero, corrió sin límite, huyendo como un ladrón, como una rata escapando de su final
Scott corrió a buscarlo, pero Diana se detuvo ante él, impidi