64. ¡Cásate conmigo… otra vez!
Kathia sentía que el corazón iba a perforarle el pecho en cualquier momento, y es que desde la última llamada con Cassio no había dejado de experimentar esa sensación de ansiedad y adrenalina, como si fuesen dos adolescentes que se verían al fin por primera vez.
Piero ya la esperaba con el auto encendido cuando terminó su jornada laboral en la revista. Con Cassio habían quedado en que se verían primero en el pent-house; había sido una propuesta de él y ella no tenía la mínima intención de opone