15. Una respuesta pulverizadora
— ¿Qué haces en mi casa? — le preguntó de forma directa. Ella menos que Cassio tenía derecho a estar allí… no después de la cosa tan horrible que le había pedido que hiciera cuando intentó contarle a Cassio sobre su embarazo de en ese entonces cinco meses.
— Tu casa — dijo Francesca con tono despectivo y una sonrisa arrogante, mientras oteaba la pintoresca fallada— Bien dicen que las cosas se parecen a sus dueños.
Kathia apretó los puños. Debía controlarse.
Su relación con esa mujer no solo no