Ahora Damian no sabía qué responder para romper aquella atmósfera que de repente se había vuelto extremadamente incómoda.
Sin embargo, su orgullo Sterling se negaba a mentir o retractarse de las palabras que ya había pronunciado.
Al final, con las orejas ligeramente enrojecidas, el hombre decidió asentir con firmeza.
Sí.
Evelyn era realmente hermosa.
Después de terminar su cena, Damian se acercó a la cama con la intención de recostar su cuerpo agotado.
La medicina que le había dado su médico pe