Capítulo 55. De guardaespaldas a amante de la CEO
Lucrecio decidió regresar porque se percató de que se había olvidado su celular. Y mientras se acercaba a la pieza, no evitó pensar que su hermano no podría lograr la desafiante misión de seducir a la jefa para vivir de mantenidos de por vida.
“Él siempre fue tan correcto, es lo opuesto a mí”, pensó Lucrecio. “¡Por eso nuestros padres lo alaban tanto! Pero debe entender que, cuando las papas queman, no hay de otra. Ni modo, el billetito estará lejos de mi alcance hasta que consiga ser contratad