Capítulo 27. Hoy por ti, mañana por mí.
- ¡Oh, qué desgracia!
Adelaida estaba en la calle, con la barriga bien hinchada, lamentando su destino. Estaba a punto de dar a luz y no tenía a quien recurrir ni dónde tener a la criatura, por falta de dinero.
Y mientras caminaba, se encontró con Sonia quien, justo en ese momento, estaba dirigiéndose al orfanato.
- ¡Sonia! – gritó Adelaida, agitando los brazos - ¡Ayúdame!
Sonia, por suerte, la escuchó y corrió rápidamente hacia ella.
- ¿Qué sucede, amiga? – le preguntó Sonia, sosteniéndola con