—¿Qué dices? —preguntó Alex con incredulidad.
—Nada. Lo que quiero decir es que, tus palabras en aquel entonces eran correctas. Considerándolo desde diferentes perspectivas, no había fallas en lo que dijiste ni en lo que hiciste. Sin embargo, nunca pensaste que, debido a esas palabras, probablemente tendríamos que cortar el contacto y ya no tendríamos la oportunidad de volver a vernos —dijo Noa.
Al oír sus palabras, Alex se quedó paralizado por un momento. Noa sonrió al ver su expresión de estup