Pensando en esto, Clara apretó los dientes y dijo:
—Esta tarjeta VIP tuya, ¿te la dio Alex?
Solo era una tarjeta de compra, ¿tenía que pedírsela a Alex?
Noa la miró con ojos incomprensibles.
Cuando vio la expresión de euforia de Clara y el estado de sus ojos que casi echaban fuego, no pudo contener la risa:
—Sí, fue tu Alex quien me la dio. ¿Cómo? ¿No te regaló una?
La última pregunta de Noa hizo que la expresión del rostro de Clara se torciera por unos instantes.
Pasó mucho rato antes de que