Estaba tan enfadada que enseguida agitó la mano:
—Piérdete, ¿te he pedido que vengas para acá?
Todas retrocedieron con miedo.
Cristina se dio cuenta de que no estaba contenta, así que tuvo que decirles:
—Podemos probárnosla nosotras mismas, os llamaremos para que nos cobren la factura si hay algo que nos guste, marchaos a trabajar.
Después de despachar a las vendedoras, Clara empezó a soltarle chorradas a Cristina:
—¿Qué quiere decir esa mujer? ¿Por qué me pide que coma nueces? ¿Le pasa algo e