Sin esperar la respuesta de Noa, Sofía continuó:
—Además, siendo sincera, con tu apariencia, te ves bien con lo que sea que te pongas. Si la protagonista no es suficientemente hermosa, no importa cómo te vistas, siempre le robarás el protagonismo.
Al terminar de hablar, Sofía le pasó el vestido que tenía en sus manos.
—Por lo tanto, es la protagonista la que debería preocuparse. Debería ser ella quien encuentre la manera de evitar que le robes el protagonismo. Tú deberías vestir lo que quieras.