Debido a su curiosidad, Sofía se acercó con expresión de intrigay rodeó el cuello de Noa con una sola mano.
—¿Qué sucede? ¿Quién es ese señor que te ha regalado la pulsera?
Noa se encontró con su mirada.
—Te pin algo. ¿Te atreves a escucharme?
Sofía, que solía ser muy entrometida, se sintió repentinamente insegura ante las palabras de Noa.
—¿Por qué no iba a atreverme?
—¿Qué pines?
Sofía contempló a la hermosa Noa que estaba frente a ella y de repente se le vinieron a la mente personas influyent