Pero al parecer Noa se preocupaba aún más que él. Los labios de Alex se tensaron ligeramente, revelando claramente su mal humor.
En ese preciso momento, Camilo, sentado frente a ellos, no pudo contenerse más y exclamó en voz alta:
—Alex, Noa ya te ha servido la sopa, ¿acaso no vas a beberla?
Alex levantó la mirada y se encontró con los penetrantes ojos de Camilo. Pensó con cierta resignación que quizás Noa fuera su verdadera nieta
En silencio, tomó la cuchara y empezó a beber la sopa. Noa tambi