Noa alzó la barbilla, una sonrisa se insinuaba en sus ojos, y su voz parecía aún más dulce.
—Así es.
Tal vez fue por sus palabras que enfurecieron a Alex. Sus ojos se tornaron oscuros y sus labios se apretaron mientras la observaba fijamente, con una expresión sombría.
—¿Necesitas algo más?
Alex no respondió.
Noa borró su sonrisa, su rostro se tornó frío.
—Si no necesitas nada más, suelta mi mano. Además, necesito aclarar algunas cosas contigo, Alex. Durante estos últimos tres años, puedes actua