Ya estoy llegando al final de mi carrera, sólo me quedan unos meses, mis nervios están a flor de piel, en el instituto todos estamos igual, todo es un corre-corre, las horas en el taller son una locura.
Al llegar al apartamento la locura sigue, pero es una locura mágica, porque me gusta lo que hago, cuando empiezo a trazar líneas para un diseño,mis pensamientos, mi vida toda se vuelca en lo que estoy haciendo, a veces me olvidó hasta que no he comido, gracias a qué tenemos a la señora