—Marlon David, no molestes a los señores.
Cuando escuché el nombre del niño, mi corazón se detuvo, en ese momento recordé cuando estaba en la cama con Fernanda
Ella estaba a mi lado, nuestros cuerpos estaban completamente desnudos, la habitación estaba en penumbras, sólo una pequeña luz de una lámpara de noche alumbraba nuestros cuerpos, ella con sus manos delineaba mi pecho, luego mi abdomen, bajaba a mis piernas y luego volvían a subir, dejando que mi respiración agitada acomp