En la oscuridad de mi habitación escucho los pasos de Marlon que se detienen en mi puerta, quiero correr para abrir la puerta y a la vez quiero gritarle que se vaya.
—Tranquila Fernanda, mejor te quedas en tu cama sin hacer ruido para que piense que estás dormida.
Le hago caso a mi consciencia y me quedo callada, al rato los pasos de Marlon se alejaron.
—Ya amaneció, me tengo que levantar, pero no quiero encontrarme con Marlon, seguro está furioso porque estaba con unos amig