Mundo ficciónIniciar sesiónÁster intentaba concentrarse en el sonido del viento, en los pequeños ruidos del bosque, pero todo lo que oía era la voz de Fausto, insidiosa, martillando en su mente.
—Ella nunca te amará, ya lo sabes, ¿no? —La voz de Fausto fue como un látigo que golpeó directamente el corazón de Áster.
Áster apretó la mandíbula, resistiendo el impulso de responder. Claro que lo sabía. Cada fibra de su ser lo sabía, lo había aceptado desde hace tiempo, aunque el dolor persistiera. Dolía tanto







