Hanna
Luego de buscar un poco de leña, cosa que no fue muy fácil, llegué y Pablo está ya armando algún lugar para poderlos quedar a dormir o algo, al menos mientras la tormenta pasa. Admiro la capacidad que tiene para adaptarse a cualquier situación, aunque no parezca que él es un hombre diferente.
—Siéntate Hanna, tal vez te puedes lastimar de nuevo el pie. —Me hace señas con su boca para que me siente
—No deberías preocuparte tanto por mí Te aseguro que no vale la pena —le dije
—. Oye te