Capítulo 160 Lo que todavía puede romperse
La mañana había empezado demasiado tranquila.
Y quizás por eso el sonido del teléfono hizo que Ofelia sintiera un mal presentimiento antes incluso de mirar la pantalla.
Lissandro seguía dormido a su lado.
Alessandra estaba atravesada entre los dos, abrazando un conejo de peluche mientras roncaba bajito con la boca apenas abierta.
Ofelia sonrió apenas al verla.
Después miró otra vez el celular.
Era Milagros y a esa hora de la mañana no debían ser