Capítulo 101 Mentiras
La tarde se fue apagando entre sombras y distracciones.
Lissandro caminaba por el apartamento como si su cuerpo estuviera allí, pero su mente siguiera atrapada en otra parte.
En las palabras de Amelia.
Y en la imagen de la niña.
El recuerdo de la ruptura con ella seguía siendo una herida mal cerrada. A veces volvía a ese momento sin querer: cuando él, lleno de ilusión por ese hijo, le había propuesto matrimonio.
Ella le dijo que no.
Y después confesó algo que