CAPÍTULO 57 — La Casa Que Ya No Era Suya
Natalia Fernández pasó primero por su casa.
No entró nerviosa.
Entró como quien va a cerrar una caja fuerte.
Fue directo al despacho. Abrió el cajón inferior del escritorio y sacó carpetas que jamás debieron estar en sus manos: copias de escrituras, poderes firmados por Ignacio, extractos bancarios, autorizaciones que la convertían en apoderada total en ausencia del titular.
No tomó todo.
Tomó lo necesario.
Guardó los documentos en una vali