CAPÍTULO 43 Puntadas que dicen más que las palabras
Ya era lunes.
Ofelia había llegado temprano con una sonrisa distinta. No era la sonrisa medida de los últimos meses. Era una sonrisa que se le escapaba sola.
En la mesa de trabajo descansaba el ramo de rosas rojas que Lissandro le había enviado temprano.
Rosas perfectas. Intensamente rojas.
La tarjeta todavía estaba doblada junto al florero.
Pasamos una velada preciosa. Un poco complicada con nuestros amigos, pero preciosa al fin. O