CAPÍTULO 42 Lo que no le dije a mi abuelo
El mar golpeaba suave contra las rocas detrás de la propiedad, pero dentro de aquellas paredes enormes todo parecía suspendido en una pausa larga. La mansión de Punta del Este estaba en silencio, como si el tiempo hubiera decidido caminar más despacio por respeto.
Lissandro cruzó el hall central sin anunciarse. No necesitaba hacerlo. Esa casa había sido su refugio de niño, su escuela de disciplina, su campo de entrenamiento emocional.
El despacho est