CAPÍTULO 44 — Cuando el sí deja de ser un juego
Lissandro estacionó frente al atelier unos minutos antes de la hora acordada.
Se quedó dentro del auto un instante, con las manos apoyadas sobre el volante, mirando el cartel OBENT ATELIER como si necesitara convencerse de que ese era el lugar correcto para cambiar el rumbo de su día… o de su vida.
Había venido a hablar de Natalia Piriz.
Venía a contarle todo lo que había pasado y el plan de la auditoría para comprar la empresa de Ignacio.