CAPÍTULO 210 Lo que ya no podía detenerse
El amanecer encontró a Renata despierta mucho antes de lo habitual.
Durante unos segundos permaneció inmóvil.
Observando el techo.
Escuchando el silencio de la casa.
Y sintiendo una sensación diferente de las que solía experimentar.
Giró apenas la cabeza.
Franco no estaba.
La cama conservaba su calor.
Y eso la hizo sonreír sin querer.
Todavía le costaba creer todo lo que había pasado esa noche.
La conversación.
Las risas.
Los besos.
La sens