CAPÍTULO 59 — Tres Días
El atelier olía como siempre a tela nueva y vapor caliente.
La plancha humeaba sobre la mesa larga mientras Diana ajustaba el encaje del vestido con una precisión casi quirúrgica. Julieta Rossi estaba sentada cerca de la ventana, en silencio, observando cómo su hija caminaba descalza por el taller, probándose la caída de la falda frente al espejo.Ya estaba casi pronto.
Faltaban tres días.
Ofelia giró despacio, dejando que la tela blanca flotara alrededor de sus pi