CAPÍTULO 21 — Una Noche Inesperada
—Bueno… —dijo Lissandro, acomodándose el saco sobre los hombros—. Ya estamos vestidos así. Y la noche todavía es joven. ¿Querés ir a cenar? Después… podemos ir a bailar, si tenés ganas.
Ofelia lo miró, sorprendida apenas un segundo. No estaba en sus planes terminar la noche así; había imaginado volver a casa, sacarse los zapatos y dejar que la rabia se disipara sola. Pero algo en el tono de él —tranquilo, sin presión— la desarmó. Sonrió.
—Vamos.
Lissand